jueves, 26 de marzo de 2009

Retrato de una princesa de ningún reino.

Igual que todas las mañanas se despierta, odiando al reloj, al frío o a la pesadilla de la noche anterior. Igual que todas las mañanas desayuna un café fugaz, con un poco de leche y gustito a soledad. Se mira al espejo cansada y se deja abatir por una mirada que le reprocha: "Fuiste ingenua mi amor, nada cambia de la noche a la mañana". Igual que todas las mañanas, el recorrido frío hacia la escuela o el rutinario camino a la oficina.

Es que esta mujer sin nombre, no es ninguna y es a la vez todas las mujeres que existirán en la era del hombre. Ella está en cada señora atrapada en la rutina, en las amas de casa desesperadas en la cocina, en cada muchacha enamorada del amor imposible de turno, en cada dama enamorada del peligro nocturno.

En cada cielo y en cada mar que alguna vez hayan recibido la plegaria marchita de una mujer. En cada roca de cada río de piedra que haya servido de asiento para el corazón de una loca.

Igual que todos los mediodías en la casa, prepara el almuerzo con amor de madre, con la soledad de una viuda y el llanto de una niña que perdió a su padre. Igual que todos los mediodías en la oficina, no hace pausa más larga que un café, o la ensalada de frutas de una dieta que no tiene ganas de hacer.

Y a la tarde después de controlar las tareas de los hijos, de sacar a pasear al perro, de planchar la camisa del marido; después de llorar por amores de novela y desamores reales, de aconsejar a alguna amiga que sufre por quien no sabe ser amigo, o de prestarle una taza de azúcar al vecino...
Sigue sin tiempo de hacerse aquel nuevo corte de pelo que estrenó varias primaveras atrás, ni de plancharse las arrugas que demasiado temprano vinieron a recordarle la juventud que ya vio pasar.

Es que esta mujer sin rostro, no es ninguna y es a la vez el reflejo de todas las caras que una mujer puede tener. Es la señora seria que no olvidó sus años salvajes, la adolescente furiosa que se rebela contra ella misma, es la soñadora que con la paciencia de la araña espera ansiosa que el sapo se vuelva un príncipe lila, es la tía solterona que nunca agarra el ramo, y la abuela que siempre tiene chocolates a mano, es la amiga que deja todo pro ayudarte, la femme fatale y la niña inocente.

Ella está en cada margarita que deshojan manos temblorosas, en cada Penélope que eternamente teje y desteje, en cada San Valentín anhelando ramos de rosas, en cada amante que suplica "No te alejes".

En cada cielo y en cada mar que alguna vez hayan recibido la plegaria marchita de una mujer. En cada roca de cada río de piedra que haya servido de asiento para el corazón de una loca.

No hay comentarios: